Alicia Genovese, o la búsqueda de una forma

Nadie sabe qué hay después de una puerta. En el barrio de Belgrano, a las cuatro de la tarde, no me imaginaba el pasillo angosto, el sol sobre la pared de ladrillo, con su enredadera y después, el gato de la casa, blanco como los muebles, la biblioteca y el pequeño jardín, el espacio íntimo en el que Alicia Genovese iba a recibirnos

Leer más